

Programado por: Spicy Horse
Publica: EA
Jugadores locales: 1
En línea: 0
ESRB: M
Género: Aventura/Plataformas
Xbox Live: Descargas
Logros: 50
Puntos: 1000
Dificultad: Baja, aunque los traicioneros controles pueden desesperar.
Analizar este juego no fue fácil. Por un lado estaba el vínculo que se creó desde hace muchos años con las producciones de American McGee, con su estilo tan peculiar de contar historias bajo una óptica enfermiza y obsesiva con sus gustos personales. Obvio, no es del agrado de todos, pero cuando perteneces a su grupo de seguidores (como es nuestro caso) es complicado no dejarse llevar por sus historias, minimizando las deficiencias técnicas que hoy más que nunca se hacen evidentes en Alice: Madness Returns.

Si bien no es necesario haber jugado American McGee's Alice para entender el juego, no sale sobrando darle un vistazo, al fin viene incluido un código para su descarga al comprar Madness Returns. En aquel primer juego, al cual los años le ha pasado por encima cual si hubiera sido aplastado por un metrobus, se narraba una historia posterior a la escrita por Lewis Carroll en “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas” y “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, tomándose libertades literarias que poco o nada tienen que ver con las novelas, convirtiendo al “País de las maravillas” en un mundo gótico y sangriento reflejo de la mente enferma de Alicia.
Aquel primer juego utilizaba los recursos y tendencias de esa época, es decir era un juego de plataformas 3D acompañado de una infame cámara (algo común en los juegos de inicios de la década pasada), que provocaba muertes injustas, y un sistema de ataque primitivo pero funcional. En otras palabras, cargaba con los defectos propios de su tiempo, quedando ocultos detrás de su fascinante historia y gráficos.

Madness Returns ha mejorado varias de esas cosas, pero no del todo. Vamos a explicártelo a través de un ejemplo. Llegas a un escenario, y entonces la cámara te muestra los puntos clave a los que debes llegar para poder seguir avanzando. Básicamente se trata de ir saltando por plataformas, enfrentar a enemigos en algunas de ellas, y usar las habilidades de Alicia (como hacerse pequeña) para resolver acertijos y encontrar ítems. Lo curioso, y para algunos problemático del asunto, es que esa mecánica de juego se realiza como en las viejas épocas, haciendo que en todo momento sientas que estás jugando algo muy viejo aunque con gráficos en HD.
Sin duda la dirección de arte es el resultado de muchísimas horas de trabajo, ya sea para verse muy bello y alegre u oscuro y tétrico. La misma Alicia, y los demás personajes, son una delicia visual, es más hasta los saltos de Alicia han sido adornados por delicadas mariposas que van saliendo a su paso. El problema es que esa gracia gráfica no se ve reflejada en los controles, son bruscos y por momentos imprecisos (sí como los de la vieja escuela), y el manejo de armas tampoco brilla por su precisión, aunque si por su originalidad, no todos los días usas un molinillo pimienta como ametralladora, ¿verdad?

El juego consta de cinco capítulos, cada uno con su propio tema transformando visualmente casi todos los detalles - incluyendo tipos de enemigos, obstáculos en las plataformas, e incluso el traje que lleva Alice. Pero a pesar de la ya mencionada excelente dirección de arte y el estilo visual, no todo en el diseño es tan maravilloso como parece. Los niveles son totalmente lineales, la exploración se reduce a accionar la vista especial, cuando Alicia reduce su tamaño todo cambia a un tono púrpura permitiendo leer indicaciones ocultas en las paredes, y así introducirte en rendijas o pequeñas puertas donde habrá ítems ocultos.
El otro problema, está en los enemigos en sí, no importa que cambien su imagen, sus patrones de ataque son los mismos una y otra vez, haciendo de los combates una tarea engorrosa hasta decir ¡Basta!
Los personajes secundarios como el Sombrerero Loco, o el Gato Cheshire, tienen una gran personalidad, incluso más que la misma Alicia, e irlos descubriendo es parte de la diversión, por desgracia sus inventivos diálogos se ven empañados por una falla técnica que desfasa el audio con la imagen, o en algunos casos corta el sonido de las voces.
Entre cada capítulo hay breves interludios con Alice de nuevo en un lúgubre Londres. Estos momentos por lo general no tienen un propósito muy distinto al de enlazar cada una de las historias de los capítulos a través de una narración, y para proporcionar un contraste entre el mundo gris real y el mundo imaginario de colores. Estos intermedios suelen implicar que Alice vaya del A al punto B, y luego ver una cinemática antes de volver a caer en el país de las maravillas.
Y así llegamos a lo que debería de ser el punto fuerte del juego: la historia. El punto de arranque inicia con Alicia recibiendo terapia, y su regreso al país de las maravillas refleja sus avances tras el desorden emocional que le dejó la muerte de su familia en un trágico incendio. Sin embargo la mayoría de las veces parece como si Alicia fuera a ese mundo sin rumbo fijo. Cuando en un videojuego el propio protagonista no está muy seguro de por qué está haciendo lo que está haciendo, el jugador se queda sin sentido y carente de motivación para seguir avanzando. No hay un propósito que te lleve a saltar por encima de una serie de hongos para alcanzar una repisa en lo alto, más allá del hecho de que es realmente el único camino viable para continuar. La historia principal es muy débil, por lo que combinado con el modo de juego repetitivo, sencillo, y anticuado, hará que te debas conformar con seguir jugando únicamente por saciar la curiosidad de ver cómo han sido retratados los personajes por American McGee, tal vez conseguir los logros, y por las ganas de no dejar inconcluso un juego.

En lo personal, nos gustó, pero eso fue por lo mencionado al principio, nos agradan las producciones de American McGee. Sin embargo no lo podemos recomendar para un público general, cualquiera que no tenga un apego por los personajes o al estilo de McGee lo encontrará denso, tedioso, difícil de entender y hasta grotesco. Advertidos están.
Por PC Bonilla